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lunes, 18 de abril de 2016

La importancia de educar en la igualdad

Parece que este tema lo tenemos todos y todas muy presente, y lo defendemos cuando hablamos sobre ello, pero en la vida diaria, muchas cosas se nos escapan de las manos, y educamos con valores muy distintos sin darnos cuenta. Tras mi experiencia cuidando a varios niños y niñas de diferentes edades y tratando con sus familias, he podido ver cómo cada una de ellas educa con algunos valores machistas sin darse cuenta.

Es indiscutible que la familia y la escuela juegan un papel muy importante en el desarrollo de las personas. Los mensajes que les damos, los asimilan de tal manera que empezarán a ser parte de su manera de ser y de ver la vida.

Para educar en la igualdad, estos mensajes deben apartarse de los estereotipos tales como: "Los niños no lloran", "las mujeres son delicadas", "los hombres no deben expresar sus sentimientos" o " ten cuidado con los chicos".

Para mí, el objetivo de las familias, junto a la ayuda de la escuela, es enseñarles a comportarse según los valores y pautas socioculturales, educando a los niños y niñas en el respeto hacia los demás, desde que son pequeños. El fin de la educación en el respeto e igualdad entre todos y entre géneros es erradicar la crianza sexista de niños y niñas. Pero aún queda mucho por hacer...

En muchas ocasiones, se transmiten tradiciones, costumbres y roles que, a veces, se les puede llamar machistas. Debido a estos roles que se imponen por tradición o costumbre, los niños y niñas pueden llegar a no aprender a hacer las cosas básicas para funcionar de manera independiente y a asumir actitudes rebeldes al darse cuenta de que no existe igualdad entre hermanos. Por ejemplo: "Ana como es una chica ayuda a poner la mesa y Juan que es el chico no tiene por qué"

El problema empieza cuando, en estos casos, el padre o la madre se han criado en hogares machistas y no cuentan con la habilidad de entender las responsabilidades del hogar, y el de ayudar con los deberes de la casa. Es importante que identifiquemos, como adultos, si estamos educando con falsa sensación de igualdad.

Por ello, y desde mi punto de vista, mi experiencia, y lo aprendido, creo que se debe reforzar y alentar lo positivo de los más pequeños, dejar de lado esas "etiquetas" destructivas y sexistas, aceptar la individualidad de cada niño y niña, dejándoles ser ellos/as mismos/as, educar a través del ejemplo, poner limites con respeto, es decir, sin la necesidad de gritos ni de malas maneras, eliminar los estereotipos del hogar o escuela, enseñando las tareas a todos por igual y rotarlas entre los integrantes de la familia o la clase si se trata de la escuela, apoyar y animar a los niños/as para que desarrollen sus talentos, y sobre todo, educar desde el amor, la creatividad, la paciencia y desde la madurez, dejando de lado la educación autoritaria y caprichosa.

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